Control de malos olores
El problema empieza en la fuente, no en el generador.
Un olor persistente puede salir de una estación de bombeo, una planta de aguas residuales, una campana de extracción, una cámara frigorífica o un proceso industrial. La solución depende de qué compuestos lo producen, cuánto aire se mueve y cuándo ocurre la emisión.
Grupo 7 diseña el tratamiento alrededor de la corriente real: captación, conducción, oxidación con ozono, tiempo de contacto, control de ozono residual y verificación del resultado. El ozono se genera en el sitio; su aplicación se define para que reaccione dentro del proceso y no se descargue sin control en zonas ocupadas.
La imagen superior es una visualización conceptual de una instalación de desodorización; no corresponde a un proyecto específico.